Si pensamos en personas creativas, automáticamente nos vienen a la mente pintores, escultores, diseñadores, músicos o escritores. Pero lo cierto es que la creatividad va mucho más allá del arte; es la capacidad de generar ideas útiles e innovadoras para poderlas aplicar en nuestro día a día. La necesitamos para resolver dilemas o problemas, para afrontar cambios y para abordar nuevos retos. Además, también nos permite mejorar nuestra vida y nuestro entorno, ya que en estimularla, desarrollamos nuestras capacidades y talentos y, por tanto, reforzamos nuestra autoestima y nuestra felicidad. Todas estas razones hacen que fomentar la creatividad de los niños y niñas sea una tarea fundamental en su educación.

Hacerlo no es complicado, pero requiere tiempo y algunos consejos:

1. Crea entornos adecuados

Para poder trabajar la creatividad de los niños y niñas, estos deben tener un espacio y los recursos adecuados. Hay que buscar una habitación de la casa donde se puedan mover con libertad y de manera segura, sin muebles que limiten su campo de acción ni enchufes o bordes que pongan en riesgo su salud.

Además, también hay que dotarlos de herramientas para que puedan expresar su creatividad como lápices, pinturas, plastilina, telas, cartulinas, folios o instrumentos musicales. Es necesario que los puedan utilizar para jugar sin miedo de mancharse, desordenar, hacer ruido o ensuciarse.

2. Dales tiempo y motivación

De la misma forma que no se puede aprender inglés en una semana, no se puede ser creativo en un día. La creatividad requiere tiempo, y se lo tenemos que dar. Además, hay que motivarlos a poner en práctica su imaginación siempre que sea posible.

¿Qué significa esto? Es recomendable asegurarse de que los más pequeños dispongan de al menos una hora al día para jugar, bailar, correr, cantar y experimentar. Solo así podrán soltar su imaginación y convertirse en adultos creativos.

Fomentar la creatividad es dejar libertad para que los niños y niñas jueguen y se manchen

 
3. Permite que jueguen y experimenten

Deberes, exámenes, actividades extraescolares… El día a día de los niños está lleno de obligaciones. Pero, ¿qué pasa si les damos más espacio para la experimentación? Que jueguen, que lo hagan de manera libre y que lo hagan sin adultos que dirijan sus actividades o que pongan en duda sus conductas.

Esto no significa que como educadores no podamos acompañarlos o formar parte de su universo creativo. Pero lo que sí es necesario es respetar su manera de jugar y de pensar, y no censurar o coartar sus ideas.

4. Déjalos expresarse y equivocarse

Uno de los principales enemigos de la creatividad es el juicio y la censura. Por eso como adultos debemos evitar criticar o desacreditar sus ideas y propuestas. Debemos permitir que los niños y niñas se expresen libremente y, si es necesario, que se equivoquen, ya que esta es la mejor manera de fomentar la creatividad y el autoconocimiento y autoestima.

5. Enséñales a disfrutar del proceso

Los procesos creativos no están exentos de una cierta frustración. Puede que la idea de un niño sea más atractiva en la teoría que en la práctica y que, en materializarla, pierda belleza e interés. O puede que sea tan original que tenga que enfrentarse a las miradas de compañeros y compañeras, y que este protagonismo lo abrume.

Por eso es importante transmitir el valor de la diversidad o la originalidad, y, al mismo tiempo, enseñarles a disfrutar del proceso y no del resultado.

6.Ofréceles propuestas creativas

Se puede fomentar la creatividad con el juego pero también con el ejemplo. Llévalos a exposiciones, al cine, al teatro. Lee, sal a la naturaleza, ve a conciertos… Las ciudades están llenas de propuestas creativas para todos los públicos. Acercarlos a ellas es una buena manera de despertar su interés y de incentivar su imaginación.

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