Si tienes niños a tu cargo, seguro que te has hecho esta pregunta: ¿Los tengo que apuntar a actividades extraescolares? ¿O es mejor limitar el inglés, el fútbol o la guitarra al horario lectivo? Y es que, aunque sepamos que son disciplinas que favorecerán su desarrollo, no queremos sobrecargarlos con tareas que no son necesarias.
Psicólogos y pedagogos defienden que las actividades extraescolares permiten a los pequeños aprender nuevas habilidades y conocimientos, además de otros beneficios relacionados con su salud. Sin embargo, es necesario hacerlo en su justa medida y teniendo en cuenta sus gustos y su edad.
Si no contemplamos la opinión de los niños y niñas, la obligación puede generar rechazo y, por tanto, conseguir el efecto contrario: que se aburran, que se estresen o que odien una disciplina beneficiosa para su desarrollo.
¿Cuáles son los beneficios concretos de las actividades extraescolares?
Favorecen la socialización
En las actividades extraescolares, los niños y niñas conocen a alumnos de otros colegios, de otras edades y de otras nacionalidades. Durante la clase comparten juegos, palabras y risas, y esto es sumamente beneficioso -especialmente para los más tímidos o tímidas-.
Potencian el trabajo en equipo
Los pequeños han de colaborar entre ellos para la realización de tareas y, gracias a ello, aprenden valores tan importantes como el respeto, la tolerancia, la empatía y la solidaridad.
Incentivan la autonomía y la organización
No importa que nuestro hijo o hija aprenda chino, capoeira o teatro; cualquier actividad extraescolar le ayudará a organizarse fuera de la escuela y a ser más autónomo o autónoma. Y es que, si quiere hacerlo todo, tendrá que aprender a gestionar su tiempo y establecer prioridades.

Cultivan nuevas habilidades y competencias
Los niños y niñas tienen la oportunidad de potenciar las habilidades o competencias que ya poseen pero también de desarrollar nuevos talentos e inteligencias. La espacial, la intrapersonal, la musical o la naturalista son algunas de las capacidades de las que habla Howard Gardner en su Teoría de las Inteligencias Múltiples y que las actividades extraescolares potencian.
Liberan energía y disfrutan
Aunque cualquier actividad tiene como objetivo compartir conocimiento, en las extraescolares los niños lo adquieren de forma más lúdica y participativa que en una asignatura normal. La música, el juego o las dinámicas grupales son prácticas habituales y permiten que liberen energía y pasen un buen rato.
Son una alternativa al ocio nocivo
Los niños pasan cada vez más horas sentados ante la pantalla de un ordenador o de un móvil. Es por ello que una actividad extraescolar que les guste y los motive a socializar y a aprender cosas nuevas hace que se alejen temporalmente de la tecnología. Y esto contribuye a que se desarrollen física y emocionalmente.
Facilitan la conciliación
Las familias también se benefician de las extraescolares. Que los niños y niñas hagan una actividad de este tipo facilita la conciliación con el trabajo, y, al mismo tiempo, aprenden una disciplina nueva mientras se lo pasan bien.