Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), España es el tercer país con mayor tasa de obesidad infantil y juvenil de Europa. Esta cifra habla de los hábitos alimenticios de las familias –cada vez menos saludables y más alejados de la dieta mediterránea-, pero también de su estilo de vida. Y es que, aunque los niños y niñas hagan deporte en la escuela, también pasan muchas horas sentados: en clase y en casa deben estar concentrados para hacer los deberes y estudiar. Además, los juegos se han convertido en sedentarios, ya que los más pequeños suelen necesitar una pantalla –ordenador o móvil– para entretenerse.

¿Qué podemos hacer para combatir esta situación? Además de apostar por una alimentación sana, equilibrada y con presencia de las dosis adecuadas de frutas y verduras, también es necesario retomar hábitos tan saludables como ir a la escuela caminando, jugar con otros niños y niñas en el parque, coger la bici o los patines de vez en cuando y –si el tiempo y los recursos lo permiten– realizar alguna extraescolar relacionada con el deporte.

Los beneficios de la actividad física en los niños son muchos y con un impacto inmediato y a largo plazo:

1. Favorece el desarrollo físico de los más pequeños

Realizar ejercicio físico de forma habitual no solo ayuda a los más pequeños a desarrollar un sistema musculo-esquelético y cardiovascular fuerte y sano, sino que también les permite controlar su sistema neuromuscular. Aprenden a coordinar movimientos, aumentan su flexibilidad, velocidad y resistencia, trabajan los diferentes músculos y mejoran su capacidad pulmonar. Así lo explica la OMS que, además, recomienda un mínimo de 60 minutos de actividad física moderada al día.

2. Promueve hábitos de vida saludable

Los niños y niñas que desde bien pequeños practican ejercicio físico desarrollan afición por el deporte y tienen mayor probabilidad de mantener este hábito en el tiempo. ¿Qué significa esto? Que si en la infancia nos acostumbramos a caminar para ir al colegio o a comprar, a practicar alguna disciplina deportiva, a coger la bicicleta, o a hacer pequeñas excursiones durante el fin de semana, lo más probable es que asimilemos las rutinas como propias y las conservemos en la edad adulta.

3. Previene el sobrepeso y la obesidad

Como hemos explicado anteriormente, la obesidad está relacionada con la mala alimentación, pero también con la falta de actividad física a edades tempranas. Tanto es así que, según el Ministerio de Sanidad, cuatro de cada cinco adultos obesos fueron niños o niñas con sobrepeso u obesidad. Por esta razón, inculcar hábitos de vida saludables desde la infancia es clave para reducir los problemas de obesidad a cualquier edad y, así, prevenir las enfermedades que el exceso de peso conlleva.

Hacer ejercicio de forma habitual nos ayudará a mantenernos activos y a mantener un peso equilibrado.

Hacer ejercicio de forma habitual promueve hábitos de vida saludable.

4. Mejora el estado de ánimo y la autoestima

La actividad física no solo aporta beneficios físicos a los más pequeños sino también emocionales. Y es que, al correr o practicar algún tipo de deporte, los niños y niñas –al igual que los adultos- liberan endorfinas. Estas sustancias que genera el cerebro de manera natural provocan una sensación de felicidad inmediata.

Además, los niños y jóvenes que hacen ejercicio de forma habitual aprenden a conocer su cuerpo y a respetarlo y cuidarlo. De esta forma, son conscientes de hasta dónde pueden llegar en una sesión de entrenamiento y saben que, si comen bien y descansan, rendirán más. También, al estar y sentirse activos, previenen el sobrepeso y se sienten más a gusto con su imagen y más seguros de sí mismos.

No podemos olvidar que muchos de los problemas de autoestima de niños y adolescentes están relacionados con su percepción corporal.

5. Incentiva la socialización

Cuando eres mayor puedes realizar ejercicio solo o acompañado, sin embargo, cuando eres pequeño lo haces siempre en compañía. No importa que juegues en el parque o en el patio, que hagas deporte en el colegio o en un polideportivo, o que vayas de excursión con la clase o con la familia: la actividad física contribuye siempre a la socialización de los más pequeños. Los niños y niñas se relacionan con otros iguales o con personas de distinta edad, y crean lazos de amistad y mejoran sus habilidades sociales.

6. Fomenta la disciplina y cooperación

Quien ha practicado deporte en equipo alguna vez lo sabe: la única forma de progresar es dedicarle tiempo, ponerle ganas, cooperar con el resto del grupo y cumplir las normas. Estas pautas traspasan el campo de juego y abarcan el día a día de los niños y niñas, ayudándoles a ser más responsables, más disciplinados, más empáticos y más respetuosos con el resto.

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